LA VOZ DE LA POESIA REALISTA
Inicio Registrate Ayuda
» Inicio » sociedad » LA VOZ DE LA POESIA REALISTA

Nuevo usuario                          
Usuario:      Clave:


Respuesta
 
Herramientas Visualización
  #1  
Viejo 2/feb/01, 00:12
f__arias_solis
Novato
 
Fecha de ingreso: 19/sep/05
Mensajes: 219
Predeterminado LA VOZ DE LA POESIA REALISTA

EN EL CENTENARIO DE LA MUERTE DE
RAMON DE CAMPOAMOR (1817-1901)
“Habiéndome robado el albedrío
un amor tan infausto como el mío,
ya recobrados la quietud y el seso,
volvía de París en tren expreso.”
Ramón de Campoamor.
LA VOZ DE LA POESIA REALISTA
El asturiano Ramón de Campoamor es el máximo exponente de la poesía del realismo y fue el
poeta de la segunda mitad del siglo XIX más admirado y venerado en España y América.
“Sintiéndome antipático el arte por el arte y el dialecto especial del clasicismo -escribía
Campoamor-, ha sido mi constante empeño el de llegar al arte por la idea y el de expresar ésta
con el lenguaje común, revolucionando el fondo y la forma de la poesía; el fondo con las
Doloras y la forma con los Pequeños poemas”. En eso consiste el valor histórico de
Campoamor, en haber desterrado de nuestra poesía el lenguaje supuestamente poético que
utilizaron neoclásicos y románticos.
Dígase lo que se quiera de Campoamor como poeta; no por eso debe dejar de reconocerse la
deuda que nuestra poesía tiene con él por haber desnudado el lenguaje de todo el oropel viejo, de
toda la fraseología falsa que lo ataba. Sus contemporáneos le consideraban poeta filosófico;
digamos que fue un moralista en verso, cuyas observaciones tienen muchas veces valor
psicológico.
Ramón de Campoamor nace en Navia el 24 de septiembre de 1817. Su educación primaria
corrió a cargo de severos dómines. Más tarde realiza estudios humanísticos en Santa María del
Puerto y Santiago de Compostela. Joven aún, se trasladó a Madrid, donde inicia estudios de
medicina, que abandonaría rápidamente. Elegido el camino de las leyes, rutinaria entrada en la
época para los altos puestos de la administración y la política, no lo llevó tampoco hasta su final.
Su primera poesía data de 1837. Colabora en publicaciones románticas como El Alba y No me
olvides. En 1840 publica un volumen con sus Poesías, en ese año se dieron también a conocer
con sus primeras publicaciones Espronceda, Zorrilla, García Gutiérrez y el Duque de Rivas.
Sus estudios legislativos y sus éxitos como poeta, le llevan a ser nombrado gobernador civil de
Castellón, de donde pasó a ocupar igual cargo en la provincia de Alicante y posteriormente en la
de Valencia.
Durante su estancia en Alicante contrajo matrimonio con Guillermina O’Gormann, dueña de una
no despreciable fortuna en esas tierras. Campoamor ocupó puestos políticos de importancia entre
ellos el de Director General de Beneficiencia y Sanidad y Consejero de Estado, siendo Diputado
y Senador por el Partido Moderado. Fue elegido miembro de la Real Academia Española en
1861. Falleció en Madrid el 2 de febrero de 1901.
Toda la poesía compoamoresca está montada sobre contrastes o antítesis entre lo que son las
cosas y lo que parecen. Campoamor, como un pequeño Cervantes se dedica insistentemente a
pulverizar las ilusiones románticas en nombre de la observación realista y haciendo uso del
humor y de la ironía: “Si como el héroe de la Mancha, antaño / realicé por tu amor grandes
hazañas, / hoy, sentado a la sombra de un castaño, / pensando mucho en ti, como castañas...”
Era necesario, desde luego, poseer una fuerte personalidad para haber opuesto a la poesía de tipo
romántico, todavía predominante, otra radicalmente distinta, tan nueva en todos los órdenes,
dando valor a la poesía de lo cotidiano. “Su vocabulario era el de la calle”, dice Guillermo
Díaz-Plaja. Así es, e intencionadamente. Campoamor no se opone sólo a la poesía romántica en
general, o al tipo de ella preferentemente cultivado en España. No aspira a una simple
depuración de elementos, sino a una total transmutación. Quería hacer nada menos que una
poesía realista, una poesía prosaica.
La poesía de Campoamor, aunque animada de un propósito unitario, dista mucho de ser
uniformemente la misma y se presenta bajo una amplia variedad de aspectos. A pesar de la
conocida definición del autor: “¿Qué es humorada? Un rasgo intencionado. ¿Y dolora? Una
humorada convertida en drama. ¿Y pequeño poema? Una dolora amplificada”, su producción no
se ajusta a tan sistemático esquema, que, por lo demás no incluye los largos poemas El drama
universal, Colón, El licenciado Torralba. Del abstruso simbolismo de estas últimas
composiciones a la brevedad tajante de las Humoradas hay toda una compleja gama de modos
poéticos nada fáciles de reducir a un denominador común.
Campoamor anduvo toda su vida tras de una poesía de difíciles equilibrios entre los diversos
escollos que había de sortear. Contra la creencia tan extendida de que fue un poeta entregado a
la cómoda tarea de satisfacer a un público poco exigente, del que se sentía inmediatamente
comprendido. Campoamor acometió una de las aventuras más ambiciosas, más arriesgadas que
pueda proponerse poeta alguno: la reforma del lenguaje poético.
“Los Pequeños poemas -decía Clarín- son de lo mejor que se ha escrito en lo que va de siglo”. Y
Dámaso Alonso nos dijo: “Espero que llegará un día en que se reconozca cuán su original fue su
posición dentro del siglo XIX español...” Y es que, como dijo el poeta asturiano: “Nada hay
verdad ni mentira: / “todo es según el color / del cristal con que se mira”.
Francisco Arias Solis
e-mail: aarias@arrakis.es
e-mail: pazylibertad@arrakis.es
URL: http://www.arrakis.es/~aarias
Siempre podemos hacer algo por la Paz y la Libertad.
Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de
Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm
--------------------------------------------------
Responder citando mensaje
Respuesta